República Dominicana: Una isla paradisíaca con dos lados

El mismo saludo no se escucha en la frontera entre la República Dominicana y Haití. A pesar de que los destinos turísticos originales se encontraban en Haití, hoy en día prácticamente no existen.

Toda la industria turística está ahora en manos de sus vecinos. La razón de las malas condiciones económicas en Haití: la inestable situación política tras la expulsión de la familia Duvalier y el desastroso terremoto de 2010, que no afectó a vecinos de la isla como Haití.

Naturaleza virgen en medio del turismo

Visité la parte occidental de la República Dominicana cerca de Pedernales y el Parque Nacional Jaragua con la Laguna de Manel Matos, no lejos del Cabo Rojo. La laguna es un lugar hermoso, naturalmente salvaje.

Una caminata de dos horas por un acantilado rocoso cubierto de arbustos me llevó a la playa virgen de Bahía de las Águilas. Se puede llegar en diez minutos en lancha a motor por los mismos acantilados.

El agua turquesa, las rocas y los árboles flameantes cubiertos de flores rojas brillantes dan un panorama impresionante.

Cerca de Pedernales se encuentra uno de los ríos más cortos del mundo: Los Patos, de 200 metros de longitud.

Cuando me enteré de que podías entrar en Haití sin visado, me las arreglé para salir de mi sobrepoblado plan de vacaciones durante varias horas para visitar la aldea más cercana a la frontera, Anse-a-Pitres.

En la frontera de dos mundos

Llegué temprano a la frontera. La transición a Haití se cerró y no tuve tiempo de esperar la apertura. No estaba seguro de fotografiar a la gente detrás de la cerca que se les permitió trabajar cerca de Pedernales. No parecías muy amigable.

Todas las mañanas estas personas esperaban la apertura de la frontera y por la noche estaban listas para regresar al país más pobre del hemisferio occidental. Algunos de ellos vendieron ron haitiano a través de la cerca porque no había nada más en su lado que pudiera hacerles ganar dinero.

Decidí apoyar sus esfuerzos económicos y les compré dos botellas de alcohol de contrabando. Unos pocos niños sin hogar de alguna manera siempre logran cruzar la frontera para mendigar en Pedernales.

Hablan el idioma criollo haitiano, una mezcla de dialectos franceses y africanos, y como todos los chicos están interesados en el fútbol.

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